Cómo un accidente de avión fatal cambió las vidas de un piloto, un político, un criminal y un policía.

Una noche helada de octubre, en 1984, una avioneta que llevaba a bordo nueve pasajeros se estrelló en los bosques del norte de Alberta, Canadá. Murieron seis personas. Los cuatro supervivientes fueron el piloto novato, un importante político, un policía y el detenido al que escoltaba para llevarle a juicio. A pesar del mal tiempo, Erik Vogel, el piloto de 24 años, fue presionado para volar, algo que no es infrecuente en las líneas aéreas pequeñas. Su temor a perder el trabajo si se negaba le obligó a tomar la decisión de alzar el vuelo. Larry Shaben, el padre de la autora y el primer ministro musulmán de la historia de Canadá, volvía a casa después de su ocupada semana en el Parlamento canadiense.

El policía recién salido de la academia Scott Deschamps había decidido quitarle las esposas al detenido nada más subir al avión, un hecho que va en contra de las normas y que acabó por tener una considerable importancia en los acontecimientos que estaban aún por suceder. Los supervivientes acabaron por forjar amistades inesperadas y a través de ellas encontraron también la fuerza y el coraje para reconstruir sus vidas.

Introducción.

Me enteré del accidente sufrido por el avión en que viajaba mi padre gracias al Jerusalem Post. Por entonces yo tenía veintidós años y trabajaba como periodista en Oriente Próximo. El accidente se produjo el 19 de octubre de 1984, pero no conocí la noticia hasta pasados dos días. Estaba sentada ante mi viejo escritorio metálico con una infusión de menta y el periódico de la mañana. Ese día no fue un conflicto regional o un acontecimiento político lo que captó mi atención, sino el titular de un pequeño artículo enterrado al pie de una página interior: MUERE EN ALBERTA EL DIRIGENTE DE UN PARTIDO POLÍTICO EN ACCIDENTE AÉREO.

Era una nota muy breve —menos de cincuenta palabras—, pero su impacto fue demoledor: «Grant Notley, líder del Nuevo Partido Demócrata de Alberta, y otras cinco personas murieron al estrellarse su bimotor», informaba Associated Press en la frase inicial. Seguí leyendo con incredulidad. Cuatro supervivientes habían pasado la noche y gran parte del día siguiente acurrucados en nieve profunda, con temperaturas bajo cero, antes de ser rescatados. Entre ellos se encontraba el ministro provincial para la vivienda, Larry Shaben: mi padre.

Solté el periódico, agarré el teléfono. Descolgó mi hermano James.

—Papá está bien —me aseguró, pero por alguna razón no le creí.

—Dile a mamá que se ponga —insté casi a gritos.

—Está perfectamente —me dijo mi madre—. Íbamos a llamarte, pero ha sido todo una locura y…, bueno, no queríamos que te preocuparas.

Yo estaba llorando, sintiéndome muy lejos.

—Vuelvo a casa —anuncié.

Era Navidad cuando conseguí tomarme unos días libres en el trabajo para regresar a Canadá. Habían pasado dos meses, y mi padre ya se había recuperado de las heridas físicas. Sin embargo, dentro de él se había alterado algo esencial.

Acerca de la Autora

Carol Shaben es una escritora que ha sido nominada a tres premios nacionales de periodismo, incluido el premio a Mejor Escritora de Revistas y ha ganado dos de ellos: la Medalla de Oro de Periodismo de Investigación y la Medalla de Plata de Periodismo Político y de Interés Público. Shaben ha sido también consultora internacional y locutora y guionista de la Canada Broadcasting Corporation. Cuando el avión en el que viajaba su padre se estrelló, accidente que se describe en Abismo, Shaben tenía veintidós años y era corresponsal en Oriente Medio. Se enteró de lo sucedido por la prensa. En la actualidad vive en Vancouver con su esposo e hijo. Abismo es su primer libro.

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